Dos castillos y siete torres
Estepona no fue siempre la ciudad calmada que conocemos. Durante siglos, su posición en el extremo occidental del litoral malagueño la convirtió en un punto de frontera: tierra adentro hacia el reino de Granada, mar afuera hacia el Mediterráneo donde navegaban las naves berberiscas.
La respuesta fue una arquitectura defensiva que se construyó por capas y por siglos. El Castillo el Nicio, en lo alto del Padrón Alto, es la capa más antigua: siglo IX, árabe, anterior a la propia Estepona como entidad urbana. El Castillo de San Luis es la capa castellana del siglo XVI, en el centro del pueblo. Las siete torres almenaras son el sistema de alerta del litoral, también del siglo XVI.
No son tres cosas separadas. Son tres respuestas al mismo problema: cómo vigilar, cómo avisar, cómo sobrevivir en un territorio expuesto.
Siglo IX: el Padrón Alto antes de Estepona
El Castillo el Nicio no lo construyó nadie relacionado con Estepona. Lo construyeron mucho antes de que Estepona existiera como núcleo cristiano, en un momento en que el territorio pertenecía al mundo árabe de al-Ándalus.
El Padrón Alto — donde está el Nicio, a 340 metros sobre el nivel del mar — es un punto estratégico obvio: desde ahí se controla una franja enorme de litoral y del interior. El caudillo Omar ben Hafsum lo entendió así. A finales del siglo IX y principios del X, cuando organizó su prolongada rebelión contra los emires de Córdoba desde su base en Bobastro, el Castillo el Nicio formó parte de su red de posiciones.
En el año 923 d.C., las tropas emirales lo tomaron. De la fortaleza original quedan las murallas y varias torres. Manuel Sánchez Bracho, el historiador local que lo estudió, escribió que es "el monumento histórico menos visitado, menos estudiado y menos conocido de la provincia de Málaga". Ese texto es de 1984. Sigue siendo verdad.
Siglo XVI: el Castillo de San Luis en el tejido urbano
El Castillo de San Luis es el castillo que el visitante pasa sin saber que pasa. Está en el casco histórico — en la Calle Castillo, donde una de sus murallas todavía define el borde del barrio antiguo — pero no tiene señalización que lo identifique como tal.
Su historia empieza antes de lo que sugiere el nombre. Tras la conquista castellana de 1456, la villa fue destruida para que no pudiera ser retomada por los musulmanes, y no se repobló hasta 1502, con apenas 30 vecinos. Entre 1503 y 1504 se reconstruyeron las murallas de la antigua alcazaba musulmana — un recinto de planta rectangular con seis torres —, pero esa fortaleza medieval, ya obsoleta frente a las nuevas técnicas de asedio, todavía no se llamaba Castillo de San Luis.
El nombre aparece por primera vez, sin ninguna mención anterior conocida, en 1575: los planos del ingeniero Juan Ambrosio Malgrá muestran un nuevo frente de tres baluartes artilleros y una gran plaza de armas porticada, adosado al muro sur de la vieja alcazaba para dominar el fondeadero de la playa de La Rada — la respuesta de la Corona a la rebelión morisca de 1568. Impulsadas por el capitán general Fernando Hurtado de Mendoza, las obras se dieron por terminadas en 1588. InfoEstepona, la web oficial de turismo de Estepona (año 2000), documentaba ya este castillo junto al Castillo el Nicio como uno de los dos castillos del término municipal.
En 1634, el cartógrafo Pedro Texeira incluyó una ilustración de Estepona en su Atlas del Rey Planeta. En ese dibujo del siglo XVII, el Castillo de San Luis aparece como elemento visible de la silueta urbana. Una placa en la muralla reproduce hoy ese dibujo junto a un soneto del médico José Antonio Bermúdez.
Nota editorial: Manuel Sánchez Bracho planteó la hipótesis de que el Castillo de San Luis pudo haber sido originalmente una torre vigía costera. Esta es la opinión del autor, no un consenso documentado en otras fuentes. El año y la cifra exactos de la repoblación tras 1456 también varían según la fuente: unas dan 1501 con treinta vecinos, otras 1502 con veinticinco; ninguna fuente patrimonial oficial fija el dato con precisión — se mantiene aquí la versión de Sánchez Bracho (1502, treinta vecinos).
Del terremoto de Lisboa a la vitrina arqueológica
La historia del Castillo de San Luis no termina con el dibujo de Texeira. El terremoto de Lisboa de 1755 —el mismo que devastó buena parte del suroeste de la península— dañó la fortificación. El golpe definitivo llegó más de medio siglo después: en 1812, al retirarse de la villa durante la Guerra de la Independencia, las tropas francesas colocaron minas en sus cuatro ángulos y lo volaron.
De los tres baluartes artilleros y la plaza de armas porticada de 1575 solo sobrevivió la batería de artillería. Quedó incorporada como parte de una vivienda construida a finales del siglo XIX, y así permaneció oculta —dentro de una casa particular— hasta que esa vivienda se demolió en 1994 para abrir una plaza. Los restos, bajo tierra, siguieron sin excavar veinte años más.
Las siete torres y el sistema de alerta
Las torres almenaras no son un monumento: son un sistema. Una hoguera encendida en la Torre de Arroyo Vaquero llegaba en minutos a la siguiente torre, y de ahí a la siguiente. En los 21 kilómetros de litoral de Estepona, había siete puntos de alerta distribuidos de forma que ningún tramo quedara sin cubrir.
Algunas son de origen árabe y fueron reconstruidas en el siglo XVI; otras fueron construidas completamente en 1575. La Torre de Casasola o Baños — la única con planta de herradura, la más alta de todo el litoral andaluz con 15 metros — es de origen musulmán del siglo XIV. La Torre de Guadalmansa o Desmochada, también de planta árabe, es la única de planta cuadrada.
Hoy las siete siguen en pie, en estado variable. No están conectadas por ningún itinerario señalizado. El que quiere encontrarlas tiene que buscarlas.
Lo que puede verse hoy
El Castillo el Nicio está en el Padrón Alto, a siete kilómetros del centro. Se accede por la zona norte del término municipal. Quedan las murallas y varias torres. No hay señalización oficial que conduzca hasta él, lo que forma parte de su carácter: no es un lugar de turismo convencional.
El Castillo de San Luis está en el casco histórico, en la Calle Castillo —el nombre lo dice—. Desde 2024, tras un proyecto arqueológico de recuperación financiado con fondos europeos Next Generation EU, sus restos se recorren bajo tierra: una pasarela interior sigue las distintas fases constructivas del baluarte, con paneles explicativos y vitrinas que exhiben piezas originales halladas en la excavación. La placa del Atlas de Texeira sigue en el mismo muro exterior.
Las siete torres almenaras están distribuidas por el litoral. Tres se encuentran dentro de urbanizaciones (Bahía Dorada, Punta Doncella, El Saladillo). Dos están junto a hoteles (Atalaya Park, Hacienda del Mar). Una está en la zona verde de la urbanización Cabo Bermejo. Y una, la del Velerín, está junto a la playa de la barriada del mismo nombre, sin urbanización ni hotel que la enmarque.
Nota editorial: El Castillo el Nicio y las siete torres almenaras no tienen horario de visitas ni entrada. El Castillo de San Luis sí, desde su reapertura como espacio expositivo en 2024 (horario y precio actualizados en su propia ficha de Lugares de Interés). El acceso al Castillo el Nicio requiere caminar por el Padrón Alto. Verificar el estado del camino antes de ir.
Fuente
Manuel Sánchez Bracho, Encuentro con Estepona, 1984 / InfoEstepona, 2000 / Pedro Texeira, Atlas del Rey Planeta, 1634 / I. Navarro Luengo, A. Suárez Bedmar, P. Martín Parrado, «El castillo de San Luis (Estepona, Málaga): origen y evolución de una fortificación abaluartada. Siglos XVI-XXI», FORTMED 2020 / turismo.estepona.es (recuperación arqueológica y reapertura, 2024)
