Plaza de las Flores en una imagen histórica del archivo municipal

Memoria urbana

Investigación en curso

Las calles que guardan memoria

La Plaza de las Flores tuvo al menos seis nombres. Bajo la Casa del Aljibe hay un depósito de origen musulmán. La Iglesia de los Remedios se levantó, según la crónica local, donde hubo un pinar. La Calle Murillo lleva el nombre de un médico que estuvo preso en Argel. El casco histórico de Estepona es un palimpsesto: cada capa visible esconde otra debajo.

Siglo XIV – XX5 min de lecturaManuel Sánchez Bracho, Encuentro con Estepona, 1984 / InfoEstepona, 2006 / turismo.estepona.es / Fernando María Álvarez Cantos, Cilniana 26/27 (2014-2017) / Diputación de Málaga, malaga.es

Nombres de la Plaza de las Flores

Al menos seis según el poder político

Aljibe musulmán

Sin datar, bajo la Casa del Aljibe

El pinar de los Remedios

Según la crónica local: pinar h. 1400; iglesia a finales del s. XVIII

Fundación del convento

Licencia obispal, 25 de enero de 1712

Calle Murillo

Médico cautivo en Argel durante 13 años

Ermita del Calvario

Construida h. 1818 como lazareto

Seis nombres para una sola plaza

La Plaza de las Flores se ha llamado de al menos seis maneras distintas antes de tener el nombre que tiene ahora. Nació de la expansión de la villa hacia el este durante el siglo XIX, y se abrió como Plaza Nueva. Fue también Plaza de la Cárcel. En los períodos liberales se llamó Plaza de la Constitución; cuando volvía el absolutismo, Plaza del Rey; durante la República, Plaza de la República; y en el franquismo, Plaza de José Antonio. El nombre cambiaba con cada cambio de poder: la plaza era literalmente el escenario físico del debate constitucional de la época.

El nombre actual — Plaza de las Flores — viene de la tradición de macetas en balcones y fachadas que el Ayuntamiento ha premiado desde los años 60. Es el nombre más neutro de todos, y también el más duradero. Pero en el suelo de esa plaza están enterrados todos los anteriores: cada nombre que tuvo dice algo de la ciudad que fue. En el número 15 estuvo la casa consistorial a principios del siglo XIX; sobre el vacío central de su fachada se colocaba la placa con el nombre de la plaza, que había que cambiar cada vez.

La Casa de las Tejerinas, que cierra el extremo norte de la plaza, es del siglo XVIII, aunque su fecha exacta no está documentada: el catálogo municipal la encuadra ahí por sus características. Lleva en pie desde antes de que la plaza tuviera casi ninguno de esos nombres, y es uno de los pocos edificios del casco que ha visto todos los ciclos.

Nota editorial: La página oficial de la Diputación de Málaga sobre esta plaza (malaga.es) da su propia lista de nombres —"Plaza de la Constitución, Plaza del Rey, de la Cárcel, José Antonio, Nueva o de las Flores"— y no incluye "Plaza de la República" entre ellos. No se retira el dato: la única fuente que documenta ese nombre en concreto, con las fechas de cambio (enero de 1937 y noviembre de 1979), sigue siendo esteponeros.com, no oficial: son dos fuentes de calidad distinta que no coinciden del todo, no una fuente que desmiente a otra con la misma autoridad.

El aljibe musulmán bajo la calle

Bajo la Casa del Aljibe hay un depósito de agua de origen musulmán, de planta rectangular y bóveda de medio cañón. Nadie lo ha datado con precisión: las fuentes patrimoniales del Ayuntamiento solo sostienen que debió estar en la torre noroeste de la fortaleza musulmana que ocupaba este solar. El edificio lo construyeron encima en el siglo XVIII. El Ayuntamiento lo adquirió en 1853 para usarlo como Casa Consistorial. En 1944, una reforma le dio la configuración actual.

El aljibe da nombre al edificio desde antiguo, antes de que nadie lo convirtiera en museo. Cuando se redescubrió en el subsuelo del patio, no era una sorpresa: era la confirmación de algo que la toponimia ya guardaba.

Hoy el edificio alberga el Museo Arqueológico Municipal con piezas desde el Neolítico hasta la época romana tardía. Es uno de los museos más pequeños de la Costa del Sol. En media hora se recorre milenios de historia de la zona sin saturación y sin entrada cara. El aljibe sigue ahí, intacto, como prueba de que el casco tiene más capas de las que se ven. El museo está cerrado temporalmente por reformas: conviene comprobar que ha reabierto antes de subir.

Antes de la iglesia, la memoria de un bosque

La crónica local de Manuel Sánchez Bracho sitúa aquí, en torno a 1400, un pinar: no lo recogen las fuentes patrimoniales del Ayuntamiento, y lo contamos como memoria escrita, no como dato verificado. Casi tres siglos después, en 1712, un grupo de franciscanos terceros llegados desde el convento de Caños Santos, cerca de Osuna, pidió permiso al obispo de Málaga para instalarse junto a la antigua ermita de la Veracruz. La licencia llegó el 25 de enero de 1712 y los frailes tomaron posesión de la ermita el 9 de febrero. El clero de Marbella, de cuya jurisdicción dependía entonces Estepona, llevó el caso a la Real Chancillería de Granada ese mismo año: perdió el pleito en los tribunales, pero los terceros se quedaron igual, sin hacer caso de sentencias ni requerimientos. Un documento de la época, conservado en los archivos que estudió el historiador Fernando María Álvarez Cantos, describe a Estepona —frente a una Marbella «bien misérrima»— como el lugar de donde el convento recibía «las más considerables limosnas para su congrua y honesta sustentación». En 1713, un regidor de Marbella se hizo nombrar patrono hereditario de aquel hospicio: la villa seguía sin decidir del todo sobre lo que se construía en su propio suelo.

Sobre esa misma comunidad, ya asentada, se levantó, avanzado el siglo, la iglesia del convento franciscano que hoy se ve sobre la antigua ermita, costeada y trabajada en buena parte por el propio vecindario. La portada que hoy se ve lleva la fecha de 1772. La desamortización de Mendizábal en 1835 expulsó a los frailes y poco después la iglesia pasó a ser la parroquia de los Remedios.

Lo que quedó es la iglesia barroca tardía, con su única torre de cuatro cuerpos rematada en cerámica. Conviene decirlo porque casi nadie lo dice: la iglesia no tiene torres gemelas. Las dos torres que se ven juntas en las fotos del casco son de dos edificios distintos —la de la iglesia y, ciento veinte metros más al sur, la Torre del Reloj—. Lo que desapareció es el bosque, y también la memoria de que fue un bosque. El nombre de 'los Remedios' viene de la advocación mariana, no del paisaje que había antes.

Esa superposición es la norma en el casco de Estepona: lo que el visitante ve es siempre la última capa. Las anteriores están ahí, pero no tienen cartel.

Nota editorial: El litigio de 1712-1713 entre los franciscanos terceros y el clero de Marbella está corroborado con dos fuentes independientes: un estudio académico publicado en la revista Cilniana (2014-2017), que cita a su vez archivos primarios (Archivo Histórico Nacional, Real Chancillería de Granada, Archivo Histórico de Protocolos de Málaga, Archivo de la Catedral de Málaga), y una relación de acontecimientos de archivo local que da las mismas dos fechas (25 de enero y 9 de febrero de 1712).

Calles con nombre: Murillo, Caridad

La Calle Murillo lleva el nombre del Licenciado Murillo, un médico que ejerció en Estepona y Marbella en el siglo XVII. Embarcó hacia Málaga cuando terminó de tratar una epidemia, fue interceptado por un corsario berberisco y pasó trece años preso en Argel. Desde el cautiverio, curó a los enfermos durante tres epidemias que asolaron la ciudad.

El historiador Manuel Sánchez Bracho escribe que el nombre de la calle se puso en honor a ese médico. No hay placa que lo explique. Quien pasa por ahí no tiene modo de saber que hay una historia detrás.

La Calle Caridad tiene otra capa de memoria: en ella vivió la familia Mena Arce, tres médicos documentados en el mismo número 125, desde 1897 hasta al menos 2006. Y fue en esa misma calle donde el Ayuntamiento permutó en 1973 un solar municipal por terreno privado. Los nuevos propietarios levantaron un muro. Los vecinos lo llamaron 'el muro de la vergüenza'. Cayó en enero de 1976.

Nota editorial: La historia del Licenciado Murillo es la única fuente de Manuel Sánchez Bracho (1984). No hay documentación secundaria que confirme el vínculo entre el nombre de la calle y el médico. Tampoco hay fuente independiente para el episodio del 'muro de la vergüenza' en Calle Caridad (permuta de 1973, derribo en enero de 1976) ni para el arco temporal exacto de la familia Mena Arce en el número 125 (1897–2006, tres médicos): la relevancia médica de la familia sí es reconocible hoy —existe una Plaza Doctor Mena Arce en Estepona y médicos de ese apellido siguen ejerciendo en esa misma dirección—, pero esos datos históricos concretos dependen solo de la Crónica de Sánchez Bracho.

El Calvario: de lazareto a parque

El Parque El Calvario ocupa el espacio donde en 1818 se construyó la Ermita del Calvario. Su origen estaba ligado al cuidado de enfermos: era un espacio de atención y reclusión fuera del núcleo urbano, como era habitual con los enfermos de lepra en la época. Lo que fue un lazareto es hoy un parque.

En ese mismo parque, inaugurado en 2001, hay una estatua de Juana Luna — la partera que recorrió Estepona en Vespa cuando casi ninguna mujer conducía. Dos historias de cuidado en el mismo espacio: la del siglo XIX y la del XX.

No es casualidad ni planificación: es la forma en que el casco acumula. Los espacios cambian de función, los edificios cambian de uso, los nombres cambian con el poder. Pero algo queda siempre: una capa, un aljibe, una calle, una placa sin explicación. El visitante que quiere entender el casco histórico de Estepona tiene que aprender a leer en capas.

Nota editorial: El año exacto de construcción de la ermita (1818) no tiene corroboración independiente: otras fuentes divergen entre sí sobre el siglo, unas la sitúan a principios del XIX con registros desde 1829, otra en el XVIII, sin que ninguna coincida con ese año concreto. El uso como lazareto para enfermos, entre ellos leprosos, sí está corroborado en fuentes independientes. La fecha de inauguración del parque actual (2001) tampoco tiene fuente independiente que la confirme.

Fuente

Manuel Sánchez Bracho, Encuentro con Estepona, 1984 / InfoEstepona, 2006 / turismo.estepona.es / Fernando María Álvarez Cantos, Cilniana 26/27 (2014-2017) / Diputación de Málaga, malaga.es

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